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Autonococimiento. ¿Nadie te conoce mejor que tú?

20 de mayo de 2014 Escrito por Autoestima, Competencia Social, Desarrollo Personal, INdependencia Emocional, Inteligencia Emocional, Profesional-mente 0 comentarios en “Autonococimiento. ¿Nadie te conoce mejor que tú?”

“¡Nadie me conoce mejor que yo mismo/a!”. Una frase muy acertada, si no fuese porque a veces nos sentimos como alguien extraño en nuestra propia piel, y después de un determinado comportamiento nos decimos con sorpresa “No sé qué me ha pasado, ése no soy yo”, “No me reconozco, yo no nunca me hubiese comportado así”.

Esta conciencia de uno/a mismo o Autoconocimiento es una de las Competencias de la Inteligencia Emocional, quizás la primera que sería conveniente comenzar a desarrollar.

Recordemos antes de nada en qué consiste la Inteligencia Emocional: es la capacidad de comunicarnos eficazmente tanto con nosotros/as mismos/as como con los demás. Es la habilidad que nos permite manejar nuestras emociones y las de las personas que nos rodean de la forma que resulte más beneficiosa. La Inteligencia Emocional está formada por Competencias Personales (lo que algunos autores y autoras denominan Autoestima) y por Competencias Sociales (que sería el equivalente a las Habilidades Sociales). Dentro de las Competencias Personales se encuentran el Autoconocimiento, la Autoregulación o Equilibrio Emocional y la Automotivación. Y las Competencias Sociales las forman la Empatía y la Asertividad.

 

El Autoconocimiento nos permite tomar conciencia de nuestras propias emociones: qué siento, cuándo lo siento, a qué es debido. A veces incluso identificar y nombrar una emoción puede ser más difícil de lo que en principio pueda parecer (no vale decir “me siento mal”, hay que identificar bien qué es ese “mal”: ¿tristeza?, ¿ira?, ¿culpabilidad?, ¿vergüenza?…). Ser conscientes de lo que sentimos y de cómo afectan esas emociones a nuestro comportamiento y a las personas que están a nuestro alrededor es el primer paso para controlar nuestro estado de ánimo y no dejarnos llevar de forma descontrolada por lo que sentimos en un momento dado.

 

Pedro no suele reparar en el ligero malhumor con el que se levanta casi todas las mañanas, ni en la satisfacción que siente cuando saborea el café recién hecho. Tampoco presta atención a la ligera irritabilidad que siente cuando en el trabajo no consigue localizar a alguien por teléfono. En una escala del 1 al 10, estas emociones para él no pasarían de un 2 o un 3. Sin embargo, después de la bronca con su vecino porque de nuevo ha ocupado parte de su plaza de garaje se descubre pensando “¡Esto ha sido la gota que ha colmado el vaso!”, y quizás puntuaría ese estallido de mal humor con un 8. Estallido que le ha hecho decir a su vecino algo de lo que ahora se arrepiente y que le hace temer que no ha hecho sino empeorar la situación.

 

El Autoconocimiento también te permite hacer una valoración equilibrada de ti mismo/a: reconocer tus puntos fuertes y tus cualidades positivas y así poder potenciarlas, e identificar tus limitaciones y puntos débiles para mejorarlos o para asumirlos, en el caso de que no quieras o no puedas modificarlos.

 

Susana siempre había sido muy brusca dando sus opiniones. En alguna ocasión le habían hecho algún comentario al respecto pero ella solía responder con orgullo que si decía las cosas así se debía a que era “Una persona muy sincera. Tal como lo siento lo digo”. Tras una ruptura sentimental muy difícil comenzó a plantearse que quizás su forma de decir las cosas le había perjudicado, no sólo en su relación sentimental, también en aquel trabajo que no consiguió por ser “muy clara” en la entrevista, y con su amiga Paula, de la que poco a poco se había distanciado. Le gustaría aprender a expresar sus opiniones de forma que no hiera los sentimientos de otras personas, así que ha decidido contactar con la psicóloga que le recomendó su hermano para poder mejorar en este sentido.

 

Finalmente, el tener conciencia de nuestros recursos personales y de nuestras emociones nos permite tener confianza en quien somos y en lo que somos capaces de lograr, y facilita que se asuman desafíos con firmeza y decisión. Las personas que carecen de esta seguridad se sienten con frecuencia impotentes ante los acontecimientos. Por otro lado, tampoco hay que excederse en la opinión que tenemos sobre nuestras capacidades, puesto que puede hacer que nos comportemos de forma impulsiva y arrogante. El psicólogo Albert Bandura dice que las personas que confían en lo que pueden llegar a hacer <<afrontan sin dificultades los desafíos pero quienes dudan de sí mismos la mayor parte de las veces ni siquiera lo intentan, por bien que puedan hacerlo. Dicho en pocas palabras, la confianza en uno mismo alienta nuestras esperanzas mientras que la duda las socava.>>

 

Joaquín trabaja para una empresa aeronáutica como ingeniero. Su trabajo le genera mucho estrés, no sólo por el número de proyectos sino porque siente mucha inseguridad ante las continuas demandas de su puesto. Se siente menos capacitado que sus compañeros de equipo, a los que observa trabajar con una mezcla de admiración y envidia pues ve cómo toman decisiones, incluso cómo hablan con los jefes, con resolución y soltura. Él siempre que tiene que dar alguna explicación a un superior se pone nervioso y teme quedar como un inútil. Con frecuencia piensa “un día se van a dar cuenta de que no valgo y me van a echar”. Recientemente ha finalizado una formación sobre un programa específico y se le ocurrió una forma de poder aplicarlo al trabajo para gestionar mejor determinadas incidencias. Pero cuando sus compañeros empezaron a hacerle preguntas sobre cómo aplicarlo exactamente dudó de que en realidad fuera una buena idea y terminó diciéndoles que en realidad no merecía la pena hacer el esfuerzo de instalarlo.

Pistas

  • Ser capaz de reconocer cómo nos afectan nuestras emociones nos puede ayudar a darnos cuenta de cómo influyen, para bien o para mal, en nuestras relaciones con los demás.
  • Saber Reconocer exactamente las propias Emociones, saber Expresarlas correctamente y saber Controlarlas son características propias de las personas emocionalmente inteligentes.
  • Un breve ejercicio para ayudarte a identificar tus emociones: escoge un área de tu vida (el trabajo, tus amigas del gimnasio, tus compañeros del curso de inglés…) y ahora piensa en la última vez que te reíste en ese área. ¿Con quién estabas?, ¿por qué te reíste?, ¿cómo te sentiste?, ¿recordarías tus sensaciones físicas?, ¿compartieron las personas con las que estabas ese sentimiento?, ¿qué impacto crees que tuvo esa emoción en esas personas?

 

Idea Clave

Como el resto de competencias que forman la Inteligencia Emocional, el Autoconocimiento es una habilidad aprendida, por lo que puede desarrollarse con el Entrenamiento adecuado.

 

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